En el sexto piso de un edificio del centro de Mar del Plata, una adolescente de 17 años vivió 21 días de terror después de haber sido secuestrada por una red de trata. La drogaron, la golpearon y abusaron sexualmente de ella. Sus captores la ofrecían a distintos clientes que pagaban 20 mil pesos por violarla. De no haber sido por la valentía de su abuela, una mujer de 58 años con un coraje admirable, quizás la joven nunca hubiera regresado a su casa. Sentada frente a la cámara, con los nervios a flor de piel y con las manos entrelazadas, B.I -se preserva su verdadero nombre- comenzó a relatar el calvario que padeció durante las tres semanas en las que estuvo cautiva su nieta, a quien considera como su hija, ya que la crió prácticamente desde que era una beba. Hoy la nena le dice “mamá” y no se despega ni un minuto de su lado. B.I se enteró de todo recién cuando pudo rescatar a su nieta. Le llevó tres semanas de agonía. Por sus propios medios, con los pocos recursos que tenía a mano, logró saber cuál era el paradero de la adolescente, ya que la Policía nunca la ayudó. “Fui a la comisaría y les dije que mi nena había desaparecido. No me quisieron tomar la denuncia, me dijeron que seguramente se había ido por un capricho adolescente”, relató. La abuela había intentado comunicarse con su nieta, le mandaba mensajes y siempre recibía una respuesta, pero ella estaba segura -por el modo de escribir- de que no era P.C la que estaba del otro lado del WhatsApp. “Yo sabía que no era ella la que me contestaba”, aseguró. Navegación de entradas Se realizó la “Frutiferia Tu Ciudad” especial “Día de los Enamorados” Cerca de 200 aspirantes rindieron exámenes de ingreso al Instituto Politécnico